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Blog EL CINE QUE IMPORTA: «120 PULSACIONES POR MINUTO» (2017)
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Blog EL CINE QUE IMPORTA: «120 PULSACIONES POR MINUTO» (2017)

EL CINE QUE IMPORTA: «120 PULSACIONES POR MINUTO» (2017)

junio 7, 2022
120 PULSACIONES POR MINUTO - BLOG

Más que orgullo

El cine es una de las más poderosas herramientas de transformación. La fuerza de la imagen permite desencriptar el presente pero también dar las claves del futuro. Un buen ejemplo de ello lo encontramos en el estreno de Philadelphia (íd, Ted Demme, 1993), hace algo menos de treinta años. El filme llegaba en el instante más crítico de la pandemia del SIDA en el mundo; también exponía los estigmas a los que estaba sometida la población homosexual, y no solo por esa terrible enfermedad.

La película protagonizada por Tom Hanks, Denzel Washington y Antonio Banderas, musicalizada por la maravillosa «Streets of Philadelphia» de Bruce Springsteen, transmitía algo impensable en ese período: empatía y, sobre todo, luz en la oscuridad. Un giro fílmico que se erigió, a su vez, en un desvío social hacia la misericordia y la aceptación, esta última la base de la educación. El público dejó de acomodarse en la ignorancia y creció, y con ellos la sociedad. Algo parecido sucedió con Brokeback Mountain (íd, Ang Lee, 2005).

La adaptación homónima de la novela de Annie Proulx, aparte de ofrecernos la gran interpretación del siglo XXI –la de Heath Ledger—, provocó un cambio en las narrativas sobre la temática en Hollywood. A nivel social, rompió todos los absurdos estereotipos que han acompañado a la población homosexual. Una normalización, por tanto, que creemos que será el emblema en retrospectiva de este siglo; y con el cine como asidero.

120 Pulsaciones por minuto

Con todo esto presente, un largometraje como 120 pulsaciones por minuto (120 battements par minute, Robin Campillo, 2017), supone una actualización de estas miradas llegando a su propia raíz: homenajeando a todos aquellos activistas que, con un tesón incomprendido en su momento, lograron agitar la ética de una sociedad demasiado atada a los preceptos cristianos –estos siempre desplegados a conveniencia, como indicábamos en la columna de este blog dedicada a La montaña sagrada— y sin los recursos psicosociales para comprender una situación no normatizada por dichas creencias.

120 pulsaciones por minuto, la película de Robin Campillo, que consiguió el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes, nos ubica en la década de los 90 –en un año cercano al estreno del mencionado filme de Jonathan Demme— para seguir los pasos de un grupo de jóvenes que intentan generar conciencia sobre el SIDA. Entre ellos figura Nathan, el líder de este movimiento, un joven que no vacilará a la hora de llevar a cabo sus propósitos; una inspiración para el resto de compañeros y, también, para el espectador. Si decíamos líneas atrás que Heath Ledger nos concedió una de las interpretaciones más bellas del cine contemporáneo, no podemos dejar de deshacernos en elogios ante la labor de Nahuel Pérez Biscayart, en una actuación enérgica, milagrosa. A veces, la vida es una cuestión de referencias, de faros que permiten aclarar la senda. Pérez Biscayart aporta ese afán que incita a creer en un mundo mejor. Ese es el gran valor de la cinta de Campillo.

El antepenúltimo mohicano
Park City, Utah.



* | Artículo que pertenece a una serie de textos creados por EAM en colaboración y coordinación con la Escuela Universitaria de Artes TAI, institución de referencia en la formación en disciplinas artísticas en España. |
** El antepenúltimo mohicano (EAM), es una revista digital (ISSN: 2386-6373) sobre cine independiente y de autor nacida el 26 de enero de 2008. Es una cabecera especializada en ficción y no-ficción exhibidas en el circuito de festivales. Es medio colaborador de otros entes como SundanceTV España, Goethe Institut Madrid y BenQ Europe. |