Blog El cine que importa: «La montaña sagrada» (1973)

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El cine que importa: «La montaña sagrada» (1973)

marzo 18, 2022
LA MONTAÑA SAGRADA - AGENDA

Obra clave del surrealismo cinematográfico.

Abordar el cine de Alejandro Jodorowsky es lanzarse al vacío sin vislumbrar la profundidad que conduce al fondo. Su propuesta, herencia de todas las calamidades de carácter humano que acontecieron en el mundo durante la segunda parte del siglo XX, se cruza con el surrealismo que brotó durante este período tras el movimiento ideológico «hippy». No se podría esperar otra cosa de este hombre adherido a cualquier inercia a contracorriente, cuya obra, que va desde la prosa hasta las artes audiovisuales, pasando por la viñeta y las novelas gráficas, responde a todas sus obsesiones y, ante todo, a su particular ideología.

Este director y escritor franco-chileno, con ascendencia judío-ucraniana, nacido el 17 de febrero de 1929, es uno de los defensores de la psicomagia; «una teoría que reúne la división freudiana consciente/inconsciente del paciente y el teatro del pánico. Esto conduce a la fabricación de un «acto poético» capaz de crear una fisura en el orden de nuestro universo previsible». En puridad, el arte como conflicto que inhibe el trauma. Una perspectiva extendida a todas las facciones vitales, algo que le ha granjeado no pocos detractores, tanto en su país natal (Chile), como en su nación de adopción (México). Y que impregna un cine de compleja digestión, enrocado en un laberinto metafórico que habla de un presente convulso.

La montaña sagrada

Un análisis superficial de una de sus obras más conocidas, la cinta que nos ocupa, La montaña sagrada (1973), revela el sustento ideológico, basado en la mística esencialmente, de las sociedades (y políticas) occidentales. Caldo de cultivo para una ficción que parte del esoterismo. Como decíamos al inicio, el cine de Jodorowsky formula un gran número de preguntas y muy pocas respuestas, sumiendo al espectador en un trance que ejerce de campo de batalla en el que se enfrentan las creencias tradicionales y las distintas ramificaciones del yo contemporáneo.

En La montaña sagrada, Jodorowsky, a través de un aparato caleidoscópico, no solo cuestiona los preceptos de la religión cristiana –por extensión al resto de doctrinas— sino también los operadores artísticos. Es decir, el arte, o la obra artística, como herramientas de adoctrinamiento de las masas. El filme, que sigue el camino de una suerte de Jesucristo resucitado, recorre todas las derivas de una sociedad que está a punto de abrazar, sin ningún tipo de rubor, el capitalismo más servil. La era tecnológica como espacio para moldear identidades, pero también fronteras. Todo en nombre del amor; todo en nombre de la religión; todo en nombre del dinero. La paz a través de la violencia. Contradicciones expuestas sin tapujo alguno, donde se muestra el lado primario –el sexo como leitmotiv soterrado de cualquier estrato social— de un ser humano que jamás se apartará de sus pulsiones más básicas. 

En cierta medida, La montaña sagrada es una obra tan fundacional como dotada de imágenes extintas, anacrónicas. Todo lo que queda de ella es pasado; sin embargo, sigue siendo enormemente lúcida en su presente.

El antepenúltimo mohicano

Park City, Utah.

* | Artículo que pertenece a una serie de textos creados por EAM en colaboración y coordinación con la Escuela Universitaria de Artes TAI, institución de referencia en la formación en disciplinas artísticas en España. |

** El antepenúltimo mohicano (EAM), es una revista digital (ISSN: 2386-6373) sobre cine independiente y de autor nacida el 26 de enero de 2008. Es una cabecera especializada en ficción y no-ficción exhibidas en el circuito de festivales. Es medio colaborador de otros entes como SundanceTV España, Goethe Institut Madrid y BenQ Europe. |

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