Escuela de artes TAI
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Artistas invitados Lucas Vidal
Escuela de artes TAI
Artistas invitados Lucas Vidal

Lucas Vidal

Lo más importante es tratar de hacer lo que a uno le gusta en la vida, luchar por ello, sin barreras

Compositor de bandas sonoras

«En TAI todo el mundo puede desarrollarse y, además, pasarlo bien»

La música es una caja que guarda las emociones. Nada tiene más memoria que una melodía que se queda agarrada al cerebro. Pero también es la explosión del momento presente, el empuje al movimiento, a la alegría; también a las lágrimas. La música retiene todos los tiempos, desde el presente al futuro. Pero para ello necesita el talento artístico, la chispa de la agudeza, la técnica y la creatividad. Son pocos los elegidos. Uno de ellos es Lucas Vidal. 

Vidal ha sabido seducir a la crítica y llegar al gran público. Y para ello hay que tener talento, por supuesto, pero también una capacidad de comunicación especial, una capacidad de hacer entender a la música también con palabras. Lucas Vidal ha demostrado que él es capaz de estimular las emociones con las palabras en el encuentro que hemos podido vivir en la Escuela TAI.

El primer paso para desarrollar una carrera artística es la ilusión. Sin duda es fundamental el entusiasmo, pero también se revela esencial el entorno en el que el/la artista se forma. Y Vidal apostilla que esto es lo que se ha encontrado en TAI: “Aquí todo el mundo puede desarrollarse y, además, pasarlo bien”, ha destacado.

EL ARTE COMO VOCACIÓN

Precisamente pasarlo bien fue fundamental en la construcción de la carrera de Lucas Vidal. Porque para él la música es vocación, es darle cadencia a sus emociones, pero también es regocijo, es placer. Sin duda tuvo mucho que ver que la música impregnaba las paredes de su casa desde su más tierna infancia. No en vano, en una reciente entrevista recordaba cómo mientras el jugaba con sus Lego el hilo musical de las aventuras que salían de su imaginación infantil era Wagner, Schumann o Ravel.

En esa predestinación hacia la música también influyó su abuelo José Manuel Vidal Zapater, que fue el fundador de una de las distribuidoras más importantes de España, Hispavox, que dio a conocer a algunos de los músicos más populares en España, como Raphael.

Pero para que el talento se convierta en arte son necesarios también la persistencia y la pasión: “Creo que lo más importante es el hecho de tratar de hacer lo que a uno le gusta en la vida, sea lo que sea”. No siempre es sencillo, pero quien no lo intenta, no lo consigue: “Hacerlo y luchar por ello, y no hay barreras, ponerse a tope”.

LOS PREMIOS: CONSECUENCIA DE LA SUMA DEL TRABAJO Y EL TALENTO

Y esa lucha contra las dificultades, con los obstáculos y esta insistencia ofrece resultados. Siempre siguiendo un mantra que es la única banda sonora del éxito “Trabajo, trabajo y trabajo”. Por supuesto, sin dejar de lado la importancia del talento y la creatividad. Lucas Vidal es un buen ejemplo de ello. Un Emmy y dos Premios Goya reconocen su talento en las bandas sonoras.

La banda sonora de la película de Isabel Coixet Nadie quiere la noche le otorgó un Goya en la gala de 2016 a la mejor música original. En el mismo año repitió premio, en este caso a mejor canción original, por su composición en Palmeras en la nieve, de Fernando González Marina.

2016 fue el año de los premios para el músico español. La composión del tema musical de la cadena ESPN en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro le hizo ganar un Premio Emmy.

ÉXITO TAMBIÉN EN HOLLYWOOD

Lucas se ha hecho un nombre en Hollywood, siendo autor de bandas sonoras de películas como Fast & Furious 6 o El enigma del cuervo. Pero también ha trabajado en algunas de las obras más populares de las nuevas series españolas, como Los favoritos de Midas, Elite o la miniserie Dime quién soy.

Antes de llegar al éxito, hubo un tiempo en que Vidal se convenció de que su amor por la música se podía convertir en su profesión. Y eso fue cuando fue a la Universidad de Berklee a formarse con solo 16 años. Allí se encontró con jóvenes con sus mismas inquietudes, con su mismo amor por la música, con su misma vocación para hacer de la música su vida. Formarse y conectarse.

Y esa experiencia personal le da autoridad para animar a los/as jóvenes con estas inquietudes a lanzarse a estudiar en una escuela de artes como TAI. “A veces la gente busca excusas con que todo está muy mal”, dice. “Puede ser verdad, pero, realmente, el que la sigue la consigue. Este creo que ha sido el mensaje más importante en la charla que he podido dar en TAI”.

Especialidad

Compositor de bandas sonoras

Biografía

Lucas Vidal nace en el año 1984 en el seno de una familia muy relacionada con la música. El sonido capta su interés desde que, solo con tres años, comienza a tocar el piano. Con siete llega el turno de aprender la flauta travesera. Es en su adolescencia cuando acaba de decidirse por dedicar su vida a la música. Con 15 años se va a estudiar a Berklee.

Su talento no tarda en llamar la atención de los responsables de la universidad, que le otorgan una beca. En el Berklee College of Music de Boston se convierte en el estudiante con menos edad en componer una banda sonora y grabarla. El joven Lucas Vidal dirige una orquesta con 80 componentes. Continúa sus estudios en la Juilliard School of Music de Nueva York. Pero no ceja en su empeño por continuar con sus formación y estudia con el celebrado compositor Richard Danielpour.

Su capacidad para generar ambientes musicales en las obras cinematográficas le lleva a conseguir la nominación a mejor compositor revelación del año por la Asociación Internacional de Críticos de Música de Cine (IFMCA). En 2012 pasa a la historia de las bandas sonoras al convertirse en el compositor más joven en dirigir una superproducción de Hollywood. Nada menos que la banda sonora de la sexta entrega de una de las franquicias más exitosas de los últimos años: Fast&Furious.

Su carrera en la Meca del cine no para de crecer, siendo uno de los compositores más valorados por la industria. A partir de su éxito en esta gran producción, Vidal continua componiendo temas para grandes producciones en Estados Unidos. Afincado definitivamente en Los Ángeles, comienza a trabajar en películas protagonizadas por estrellas como Bruce Willis, Sigourney Weaver o John Cusack.

En 2016 logra el premio Emmy por la música que realiza para la cadena ESPN durante los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en el año 2016.

A partir de entonces empieza a compatibilizar su vida en España y Estados Unidos. Junto a Pablo Alborán logra el Premio Goya a mejor canción original por su tema en la película Palmeras en la Nieve en el año 2016. También lo consigue por la banda sonora de Nadie quiere la noche en el mismo año.

Empieza a colaborar con algunos de los grandes nombres de la música popular en español como Raphael o Antonio Orozco. También compone la música para uno de los grandes éxitos de Netflix, Elite. Asimismo se encarga de la grabación de la banda sonora de la serie, también de Netflix, Érase una vez… pero ya no, dirigida por Manolo Caro, conocido especialmente por La Casa de las flores.

En 2021, la Academia de TV de España le otorga el premio Iris de la Academia de TV por toda su trayectoria cinematográfica. Hoy, el futuro de Lucas Vidal suena como una sinfonía llena de matices y con vocación internacional.

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