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Artistas invitados Guillermo Navarrro
Artistas invitados Guillermo Navarrro

Guillermo Navarro

He tratado de elegir películas donde yo pueda crear la realidad

Director de fotografía, ganador de un Oscar por El laberinto del fauno

«Es fundamental poner mucha atención en el proceso de preparación, porque la oportunidad va a llegar, pero van a ser muy pocas oportunidades»

El laberinto del fauno, Jackie Brown, Hellboy 2, Abierto hasta el amanecer… Todos estos grandes éxitos de crítica y público, y muchos más, tienen un denominador común: Guillermo Navarro, su director de fotografía. El fotógrafo mexicano, ganador de un Óscar por El laberinto del fauno, ha compartido sus conocimientos técnicos y varios secretos de su trayectoria con los miembros de la comunidad TAI.

Lo primero que sorprende en Navarro es su precocidad. Su mirada comenzó a ser fotográfica desde la adolescencia. “Empecé a hacer fotografía fija a una edad muy temprana. Con 13 años conformé un pequeño laboratorio en casa de mis padres”, recuerda.

En TAI estamos convencidos de que las artes tienen la capacidad de transformar la sociedad, pero también la vida de quienes sienten la vocación. Navarro es un ejemplo de ello: “Yo sin la fotografía no habría sobrevivido. Me ha acompañado durante toda la vida en mi desarrollo”.

Navarro es un paradigma de la máxima de “aprender haciendo” que nuestra escuela aplica desde sus inicios. “Yo trabajaba haciendo las fotos fijas en un largometraje y allí percibí la increíble complejidad de la fotografía en movimiento”, comenta. “Resolver la ecuación de luz en una cámara que se mueve, con actores que se desplazan es realmente un circo muy complicado de dominar”. Ni corto ni perezoso, la complejidad fue su mayor estímulo: “Dejé a un lado la fotografía fija para intentar comprender esto”.

ANTE LAS DIFICULTADES, PERSEVERANCIA

Guillermo Navarro parece haber seguido al dedillo aquella célebre máxima de Cicerón que apunta que “cuanto mayor es dificultad, mayor es la gloria”. Porque la adversidad se convirtió en su compañera de viaje en sus primeros pasos en México, con la imposibilidad de trabajar en su país de origen. Así que, después de hacerse un hueco en el cine independiente mexicano, “me tuve que ir del país e inicié de nuevo mi carrera de cero desde Los Ángeles”. No le fue nada mal.

La experiencia ha dejado una lección muy nítida en el haber de Navarro. Perseverar y prepararse sin descanso para no dejar pasar la oportunidad. Y así se lo ha contado al alumnado de TAI: “Es fundamental poner mucha atención en el proceso de preparación, porque la oportunidad va a llegar, pero va a haber pocas oportunidades”, aconseja.

Estar en permanente contacto con la práctica de las artes es otra de las claves para la formación. “Tomad muy en serio el desarrollo y toda la práctica que queréis hacer”, recomienda. “Es importante tratar de estar presente en sets donde hay profesionales trabajando y observar”, señala. Con todo, advierte que no es un trabajo fácil, pero merece la pena. “Es un trabajo muy duro, son muchas horas, con mucha presión”.

LA MAESTRÍA TÉCNICA DE GUILLERMO NAVARRO

Navarro ha demostrado a lo largo de su extensa carrera como director de fotografía un dominio técnico y una gran capacidad de aportar soluciones imaginativas que no desentonen con el lenguaje cinematográfico: “Se trata de un lenguaje en sí mismo y tiene sus reglas. Hay una gramática y hay una sinopsis como las que tiene cualquier idioma”, nos ha contado. Y no respetarlas repercute en el producto artístico: “normalmente cuando esas normas se rompen, se hace por ignorancia”, señala. De ahí la importancia de una buena formación

Durante la charla, Guillermo Navarro ha explicado a los jóvenes artistas los principales aspectos técnicos que debe conocer todo profesional de la fotografía cinematográfica. Uno de ellos es el eje: “El cine se filma con una cámara que tiene un solo ojo, que es el objetivo”, explica. “Y en el momento que trabajamos con una sola lente lo estamos haciendo en dos dimensiones”. Es ahí donde resulta muy importante conocerlo todo sobre el eje. “Es fundamental respetar las leyes y el ojo para que tanto el espectador como los actores entiendan su posición en el encuadre y la relación entre ellos”, señala.

Y las dificultades, invisibles para quienes no conocen las claves técnicas del rodaje, son muchas. “Cuando estás filmando una escena en una mesa y hay ocho comensales y existe un diálogo entre ellos, es una pesadilla de eje. Hay que tener en cuenta hacia dónde mira cada intérprete”, explica Guillermo Navarro. “Por lo general, respetar el eje te permite tener un trabajo que tenga más carácter, más calidad”, ha comentado al alumnado de TAI.

EJEMPLOS DE SU TRABAJO

En el trascurso de la charla, los jóvenes artistas han podido contemplar fragmentos de algunos de los principales trabajos como director de fotografía de Guillermo Navarro. Él mismo ha explicado con detalle de qué modo se trabajó en algunas de las escenas más difíciles de rodajes como Hellboy 2 o Jackie Brown.

Navarro explica que es necesario hacer un análisis previo y profundo de la situación y mantener un contacto activo con todo el equipo, especialmente en las escenas de acción. “Hay un trabajo colectivo en la coreografía con el coordinador de los especialistas”, comenta.

“Tiene que saber no solo cómo crear la ilusión de golpes y peleas, sino también cómo esa coreografía puede ser gobernada por los ejes”. La creación de la escena funciona como un puzle para conseguir que tenga la continuidad y la verosimilitud necesaria. “Ha de existir una evolución, observar dónde empieza la pelea y por dónde va. Los pedazos del puzle tienes que empezar a ponerlos en orden, pero no necesariamente se pueden rodar las escenas en orden”, nos explica.

La coordinación entre todos los aspectos del rodaje es fundamental. No se puede dejar ningún detalle al azar. “La solución es que sea atractiva siempre. No se puede estar en una escena de lluvia y entrar en la casa seco. Cuando es una situación de acción si el personaje tiene un corte en la cara, este corte ha de aparecer, aunque ruede el día siguiente”, argumenta.

TALENTO Y VOCACIÓN

La posibilidad de generar nuevos mundos ha estimulado la elección de los trabajos en los que ha participado Guillermo Navarro. “He tratado de elegir películas donde yo puedo crear la realidad”, comenta. “He buscado hacer películas que ocurren en el pasado, en el futuro o en realidades paralelas y muy pocas veces he hecho cintas donde documento la realidad existente”.

En el encuentro con el alumnado de TAI, Guillermo Navarro ha recordado cómo él y su equipo consiguieron desarrollar ese mundo nuevo en Jackie Brown: “Es una película hecha en Los Ángeles a la que dimos un tratamiento completamente distinto”, señala. “Es un Los Ángeles que nadie conoce, que no está en ninguna otra película. La hicimos muy plástica, casi fea, porque esa era la estética que nos interesaba”.

LA VOCACIÓN DEL CREADOR

Guillermo Navarro ha querido destacar la labor creativa del trabajo de director de fotografía, el estímulo que supone crear nuevos mundos. “Una de las razones en que para mí ha sido importante elegir qué películas hago es apostar por películas donde yo puedo crear la realidad”, relata. “Siempre he buscado hacer películas que ocurren en el pasado, en el futuro o en realidades paralelas, y muy pocas veces he hecho películas donde documento la realidad existente”, comenta.

Un ejemplo de esta creación de mundos nuevos se produjo en Jackie Brown. “Es una película hecha en Los Ángeles y conseguimos dar un tratamiento completamente distinto a la ciudad, mostrar un Los Ángeles que nadie conoce, que no está en ninguna otra película”, indica. Lo importante es que la fotografía genere el entorno ideal para la película que se quiere contar. “La hicimos muy plástica, casi fea, porque la estética está en eso”.

LOS CAMBIOS EN LA ERA DIGITAL

El director de fotografía de El espinazo del diablo ha trabajado en casi 50 películas, de las cuales solo en cuatro fueron hechas en digital. Para Guillermo Navarro, lo fundamental es respetar la condición de autor del artista. Es algo inexcusable: “Cuando el fotógrafo trabajaba en fílmico había un nivel de conocimiento necesario para poder exponer e imprimir con luz el negativo”, nos explica. “Eso no ocurre en digital”.

Se trata de una forma de trabajar, de una experiencia distinta. “El riesgo de esto es un poco el fenómeno del iPhone”, alerta. “Tomas la foto y el dispositivo decide todos los balances, te genera una foto que es correcta, muy buena. Pero lo hace él, tú solo puedes decidir cómo encuadrar”, indica.

Para Guillermo Navarro, la imagen debe ser siempre producto de las decisiones y el trabajo del artista. “Hay toda una discusión de cómo la tecnología ha habilitado la ignorancia; ahora todo el mundo es un experto, todo el mundo sabe”, señala. Y Navarro pide rebelarse ante esto: “Sois vosotros quienes tenéis que elegir las cosas y los que debéis vigilar que el resultado del trabajo llegue a buen puerto”.

Porque el arte no existe sin el autor. “La cámara es la que hace la foto, la cámara ofrece los ingredientes para que tú cocines la imagen. Y esto es fundamental que lo entendáis, porque si no caemos en la deriva de que la cámara es quien manda. Y eso va en contra de los principios de lo que somos como artistas y profesionales”, expresa.

La fotografía es un arte y los/as creadores deben defender sus creaciones. La tecnología ha de estar en función de su talento, no al revés. Esta idea subyace en el discurso de Guillermo Navarro. Su trayectoria y sus éxitos son la mejor forma de convencernos de su argumento.

Especialidad

Director de fotografía, ganador de un Oscar por El laberinto del fauno

Biografía

Guillermo Navarro nació en Ciudad de México en 1955. Desde adolescente mostró su amor por la fotografía y poco a poco fue adentrándose en la industria cinematográfica.

Muy joven se trasladó a Francia, donde trabajó como ayudante del director de fotografía Ricardo Aronovich. De regreso a México, tuvo su primera oportunidad como director de fotografía con la película A la vuelta de la esquina, en el año 1986. 

Su primer gran éxito le llegó con Cabeza de Vaca (1991), dirigida por el mexicano Nicolás Echeverría y que dio un gran impulso a su carrera como director de fotografía. La película, que narra las desventuras del conquistador español Alvar Núñez Cabeza de Vaca, fue seleccionada por la Academia de Cine mexicana para representar a su país en los premios Óscar. 

Esta cinta supuso el primer gran impulso a su carrera como director de fotografía. Navarro se trasladó poco después a Los Ángeles, donde comenzó a trabajar con grandes nombres de la industria de Hollywood. 

Una productiva colaboración con Guillermo del Toro

En 1993 inició su productiva relación con el director mexicano Guillermo del Toro con la película Cronos. El vínculo entre Navarro y Del Toro ha conseguido los más grandes premios de la industria del cine. 

En 2002, El espinazo del diablo se convirtió en un éxito de público y consiguió, entre otros, el Gran Premio del Festival de Cine Fantástico de Ámsterdam. 

Dos años después, el tándem Del Toro-Navarro conquistó al público con una película que ya es un clásico de la ciencia ficción y la fantasía, Hellboy. Un éxito que se repitió en 2008 con la segunda parte de la película, en la que también colaboraron.

Pero fue en 2006 cuando su cooperación recibió los mayores premios. El laberinto del fauno recibió una retahíla de reconocimientos internacionales. Entre ellos, el premio Óscar a la mejor fotografía, que aclamaba el trabajo de Navarro. Este cuento de hadas que mezclaba historia, fantasía y ciencia ficción recibió tres premios Óscar y 55 premios internacionales. 

Con los directores más prestigiosos

Muchos de los profesionales más rompedores de la industria han querido trabajar con Navarro. Robert Rodríguez lo eligió para trabajos como Desperado o Abierto hasta el amanecer

En esta última, el guion era de Quentin Tarantino, quien decidió contar con la participación de Navarro en Jackie Brown (1997).

Pero la creatividad de Guillermo Navarro no solo se ha puesto al servicio de la ciencia ficción y la fantasía para adultos. También grandes éxitos del cine familiar han contado con su imaginación y conocimiento técnico. Entre ellas, Stuart Little, Noche en el Museo o Las aventuras del Doctor Dolittle (2020).  El cine juvenil le debe también sus trabajos en la saga Crepúsculo

Además, ha ejercido como director en varios capítulos de series muy reconocidas, como Hannibal, Narcos o El padrino de Harlem, entre otros.  

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