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Artistas invitados David Lynch
Artistas invitados David Lynch

David Lynch

El cine, la pintura, la fotografía...,
nunca mueren, solo cambian.

Cineasta y artista multidisciplinar

«Hay días en los que por la mañana me levanto pintor, por la tarde soy fotógrafo y por la noche me dedico a escribir películas».

Uno de los fundamentos de TAI es la interrelación de las artes, siendo una de las pocas escuelas del mundo donde todas las áreas artísticas se estudian en interacción teórica y práctica. David Lynch, conocido mundialmente como cineasta, es además un artista polifacético con un amplio universo creativo como músico, artista plástico y fotógrafo, entre otras muchas disciplinas. Al igual que Lynch, TAI apoya la naturaleza libre e independiente de los artistas en el proceso creativo.

En su visita a la escuela, el artista multidisciplinar ha impartido una master class sobre cuestiones tan diversas como la creatividad, el cine y su relación con otras artes o la meditación trascendental. 

David Lynch empieza su formación artística en Bellas Artes en Philadelphia, en la Pennsylvania Academic of the Fine Arts y continuará sus estudios de cinematografía en el American Film Institute, en Los Ángeles. Philadelphia ocupa un lugar preponderante en el universo creativo de David Lynch, siendo una de sus principales influencias. Aunque vivió poco tiempo en esta ciudad, se convirtió en su inspiración para muchas de las escenas más surrealistas y terroríficas de sus películas.

Realiza su primer cortometraje en la Pennsylvania Academic of the Fine Arts y, posteriormente, recibe una beca para estudiar en el American Film Institute, Centre for Advanced Film Studies, en el verano de 1970. Pese a ser un programa de 2 años, Lynch pasó 4 años en esta última escuela y realizó ahí su primer largometraje, Eraserhead, estrenado en 1977.

Un artista multidisciplinar

Aunque Lynch es principalmente conocido por su filmografía, también ha continuado trabajando en pintura, escultura, fotografía, grabado y música. En TAI animamos a los estudiantes a practicar la multidisciplinariedad entre las diferentes disciplinas artísticas (cine, artes visuales, música y artes escénicas). Preguntamos a Lynch si cree que el cine es el arte en el que se unen las distintas actividades artísticas. “Hay cosas de la pintura que están en el cine, la música está en el cine, la fotografía, por supuesto, está en el cine. Todas estas cosas están unidas, es un lenguaje muy mágico, un medio”. Para el cineasta fue el cine lo que le permitió llegar a la fotografía y, de alguna manera, también a la música, considerándolo “un medio muy emocionante”.

En cuanto a su proceso creativo, Lynch lo compara con el acto de pescar: “¿Cómo atrapas tu primer pez? Es muy raro. Tienes que ir a pescar y no sabes qué vas a atrapar. Así que todos los días estamos buscando ideas, aunque la mayoría de ellas no son tan emocionantes. Pero, de vez en cuando, capturas una idea que es tremendamente emocionante. Me gustan las ideas por dos motivos: por la idea en sí misma y por cómo el cine puede contar esta idea. Pero esta idea podría ser tan solo una pequeña fracción de toda la película. Así que me centro en la idea y la escribo para recordar esa sensación, pensar y reflexionar. Muchas veces es una manera de atraer a los peces a ella y engancharlos. Y algo empezará a brotar”. 

“El cine puede sostener todo. Puede ser surrealista, romántico, una historia sobre crimen o misterio, todo en la misma película”

Conocido por ser un artista independiente, Lynch, en tono de broma, afirma no tener ninguna relación con Hollywood, aunque le gusta tanto esta ciudad como Los Ángeles, por la luz y la sensación de libertad. No obstante, nunca ha hecho una película con los estudios, sino con productores que trabajaban por su cuenta. En este sentido, preguntamos al cineasta si las películas Mulholland Drive e Inland Empire son, en cierta medida, retratos oscuros de Hollywood. Lynch afirma que no existe ninguna película que pueda mostrar Hollywood en su totalidad, sino que, más bien, se representan retazos de una ciudad en constante cambio.

Respecto a las diferencias entre el cine americano y europeo, el cineasta considera que, aunque históricamente ha existido una distinción entre ambas modalidades, en la actualidad es menor por la gran influencia de las películas taquilleras de Hollywood. Por ello, Lynch reivindica la importancia de los espacios para el cine alternativo, que, en la actualidad, cuenta con pocas salas para su exhibición a diferencia del cine comercial.

Entre sus influencias, Lynch destaca a cineastas como los Hermanos Coen, Werner Herzog, Martin Scorsese, Aki Kaurismaki, Hitchcock y especialmente Fellini. Afirma no conocer la obra de Buñuel, y, en este sentido, desmitifica también su relación con el surrealismo, reivindicando nuevamente la diversidad de temáticas y géneros en sus creaciones: “Me encanta el surrealismo y lo absurdo, pero me gustan muchas otras cosas. El cine puede sostener todo. Puede ser surrealista, romántico, una historia sobre crimen o misterio, todo en la misma película”.

De hecho, su serie de gran éxito, Twin Peaks, supuso una revolución en la narrativa televisiva frente a las clásicas historias lineales precisamente por su innovación en la combinación de géneros y las peculiaridades de su estilo narrativo y visual. Con personajes complejos y repletos de significados ocultos, Twin Peaks es un puzle en el que se combina la investigación policial con tintes de surrealismo, comedia negra y terror, todo ello desde la particular mirada de David Lynch. El cineasta afirma que le gustan las historias con una continuidad, ya hay mucho territorio para explorar más allá de la fórmula inicio, nudo y desenlace que permite una película. 

La importancia de la música

La unión entre música e imagen es otro de los elementos fundamentales en la filmografía de Lynch: “Cuando tienes una idea o ideas que se agrupan, es como si las estuvieras viendo, pero también las oyes y sientes el ambiente. La música y el sonido son elementos muy importantes para el ambiente. El objetivo es conseguir que todos los departamentos vayan en el sentido de esas ideas. Pero antes de que aparezcan, tienes infinitas posibilidades. Una vez que surgen estas ideas, marcan un camino. Intentas que todo el mundo con el que trabajas entienda ese camino”. 

Respecto a sus colaboraciones con Angelo Badalamenti, el compositor con el que Lynch ha contado en muchas de sus creaciones, comenta que trabajan en profundidad para crear una pieza. El proceso se desarrolla mientras el músico comienza a tocar el piano y Lynch le habla sobre el ambiente u otros detalles. Badalamenti interpreta las palabras del cineasta hasta lograr “satisfacer las necesidades del ambiente de la idea”. 

“Lo que me gusta del cine es que es como la música. Puede tener, basándose en una idea, un ritmo”

Lynch insiste en la importancia de la música en el cine ante la pregunta de una de nuestras estudiantes sobre el concepto de tiempo en el trabajo de Tarkovsky y la peculiaridad del cine como arte: “El cine puede trabajar con el tiempo. Puede retroceder, avanzar en el tiempo, ralentizarlo, acelerarlo. Pero lo que me gusta del cine es que es como la música. Puede tener, basándose en una idea, un ritmo. Y el ritmo es tan importante para mí, cómo fluye, cómo entran los sonidos, lo grandes que pueden llegar a ser, cómo desaparecen. Tiene que ver con el tiempo, pero también con la sensación de cómo debe fluir el tiempo. El cine puede decir cosas concretas y cosas muy abstractas, como la música. Puede meterse en el extraño tiempo onírico y hablar con la lógica de los sueños”.

Fidelidad a uno mismo

Respecto a las peculiaridades de su narrativa, Lynch sostiene que lo fundamental es que “tú mismo estés contento con tu trabajo”, ser fiel a las ideas que inspiran un proyecto artístico. Este es precisamente el consejo que ofrece a nuestros estudiantes ante la pregunta de cómo pueden adentrarse en la industria como jóvenes cineastas: “nunca hagas una película sin corte final, sé fiel a las ideas, sé fiel a ti mismo, no aceptes un ‘no’ por respuesta y no dejes de lado ningún elemento hasta que te parezca que es correcto. Y entonces los elementos pueden unirse en un todo. Pones algo en el mundo sobre lo que no tienes ningún control. El público es extraño, lo más importante es que ames lo que haces”.

En TAI creemos en el poder transformador de las artes y en el esencial papel de los artistas para cambiar el mundo. Una de nuestras estudiantes expresa esta idea tan presente en la formación artística en nuestra escuela preguntando a Lynch cómo podemos transformarnos a nosotros mismos y, al mismo tiempo, transformar el mundo. El cineasta considera que este es un interrogante fundamental, afirmando que “el secreto está en nuestro interior”. Explica la importancia de la meditación trascendental en su proceso creativo y cómo esta técnica puede ayudar a todo el mundo, especialmente a los artistas, a desarrollar su máximo potencial.

David Lynch cree firmemente que en la meditación trascendental podemos encontrar las herramientas para crecer como personas y artistas, así como para enfrentar los obstáculos que surgen en los procesos creativos: “Si te imaginas el mundo como un árbol, y las ramas están caídas y las hojas están amarillas, no es un árbol muy sano. Hasta ahora, la gente ha actuado al nivel de las hojas, una cura superficial […]. Pero el jardinero experimentado riega las raíces. Da el alimento al nivel más profundo y automáticamente el árbol mejora hasta la perfección. Y en el árbol del mundo regar las raíces es alimentar el sentimiento unificado en la base de toda la materia y la mente, alimentar la unidad sabiendo que en medio de la diversidad está la paz. La auténtica paz no es la ausencia de guerra, es la ausencia de todo lo negativo”. 

Especialidad

Cineasta y artista multidisciplinar

Biografía

David Keith Lynch, más conocido como David Lynch, nació el 20 de enero de 1946 en Missoula, Estados Unidos. Tras terminar su educación secundaria en Virginia, se trasladó a Washington D.C. para estudiar en la Corcoran School of Art. Después de un año en la School of the Museum of Fine Arts de Boston, en 1966 se instaló en Filadelfia y asistió al Pennsylvania Academy of Fine Arts (PAFA). Fue allí donde comenzó a hacer sus primeros cortometrajes.

Desde los años 70, Lynch trabajó exclusivamente en el cine. Mientras estaba en Los Angeles para asistir a las clases del American Film Institute, empezó a rodar su primer largometraje, Cabeza borradora (1971). La película atrajo la atención del productor Mel Brooks, quien contrató a Lynch para dirigir la película El hombre elefante (1980), obteniendo un gran éxito comercial con 8 nominaciones a los Óscar, incluyendo el de mejor director y mejor guion adaptado para Lynch.

En 1984 se estrenó Dune, producida por Dino De Laurentiis, quien también financió Terciopelo azul (1986), película con interpretaciones memorables de Isabella Rossellini y Dennis Hopper y considerada actualmente como una de las obras maestras del cine contemporáneo. Con un gran éxito en la crítica, Lynch fue nominado como mejor director a los Oscar por segunda vez.

A finales de los 80 empezó a colaborar con el productor televisivo Marc Frost en la serie televisiva Twin Peaks, obteniendo un gran éxito y revelándose como un fenómeno cultural a nivel internacional. Su siguiente largometraje fue una adaptación de la novela de Barry Gifford, Corazón salvaje, una road movie protagonizada por Nicolas Cage y Laura Dern. La producción obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1990.

En 1997 se estrena Carretera perdida, coescrita junto a Barry Gifford. Dos años después aparece Una historia verdadera, producida por Disney. Su siguiente largometraje fue Mulholland Drive, una compleja historia que ahonda en los aspectos más oscuros de Hollywood. Protagonizada por Naomi Watts, Laura Harring y Justin Theroux, es considerada “la mejor película del siglo XXI” por los críticos de la BBC.

Sus películas se caracterizan por ser visualmente impactantes, con elementos distintivos como colores vibrantes, una estética surrealista, la importancia de lo onírico y del montaje para conectar el pensamiento de los personajes y múltiples emociones en una secuencia.

Desde el estreno de Terciopelo azul, Lynch se ha convertido en uno de los autores más destacados y originales de la industria cinematográfica. Su actividad artística se extiende asimismo al terreno de la pintura, la música, la fotografía e, incluso, el diseño mobiliario.

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