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Artistas invitados Catherine Opie
Artistas invitados Catherine Opie

Catherine Opie

El arte es la mirada

Fotógrafa

«Hagan que su idea cautive y penetre»

¿Se puede convivir con Elizabeth Taylor sin estar con Elizabeth Taylor? ¿Se puede hacer un retrato fotográfico íntimo de la protagonista de La gata sobre el tejado de zinc sin la presencia de la actriz en una sola fotografía? Catherine Opie nos demostró que sí, que la frontera de la creación está donde el artista lo ponga, que el límite de la artista está en su propia imaginación.

En 2010, Catherine Opie pasó varios meses en la casa de la Elizabeth Taylor. Nunca la vio. Nunca habló con ella. Pero en su emblemática obra 700 Nimes Road demostró que era una de las personas que mejor conocía la intimidad de la actriz en aquella época de su vida. Porque Opie fotografió con delicadeza y fidelidad los miles de objetos que acompañaban a la actriz en su cotidianeidad.

Zapatos de Chanel, fotografías con Michael Jackson, vestidos icónicos, los tres Óscar que ganó. Desde noviembre de 2010, Opie acudió dos o tres veces a la semana a la casa de Taylor convirtiéndose en una talentosa notaria visual de su intimidad. Sin nunca verla. Sin hablar con ella. Con mucho respeto. Tanto respeto que, tras la muerte de Taylor, en marzo de 2011, la familia permitió que continuara con sus visitas y su peculiar inventario artístico de la diva del Hollywood clásico.

Inspiración para jóvenes artistas

El resultado fue una obra distinta. Lo que en principio podría haber sido un simple catálogo, propio de una revista de decoración, se convirtió en una obra que demuestra que el arte es la mirada, que muchas veces no es tanto el qué sino el cómo. Catherine Opie es una inspiración para cualquier artista y así lo demostró en su encuentro con el alumnado de la Escuela TAI.

Opie conoce bien la importancia de la formación en el desarrollo de la profesión artística. Ella misma es profesora en Los Ángeles, concretamente en la Universidad de California. Lo que Opie intenta en su labor como profesora es que los jóvenes artistas generen su propio discurso y a partir de él “hagan que su idea cautive y penetre”.

“Sus imágenes reflexionan sobre los vínculos entre las personas y comunidades”

Su labor docente se apoya en una larga carrera de fotógrafa, en la que muestra una vocación clara por documentar, comprender e integrar a toda la sociedad. Las imágenes de Opie reflexionan sobre los vínculos entre las personas y las comunidades.

Fue una de las primeras en profundizar en Estados Unidos en aspectos como la subcultura de género o en hacer una crítica a las normas sociales imperantes en su país.

Beeing and having (1991) fue la serie fotográfica que la ubicó entre las principales artistas jóvenes de finales del siglo XX. En ella, utilizando como referencia obras maestras de artistas del siglo XVII, retrató comunidades queer de Los Ángeles y San Francisco, siempre yendo un paso más allá, dando una vuelta a los patrones habituales de la masculinidad.

Comprometida con la diversidad

Porque no cabe duda de que la obra de Opie es comprometida y ha sido pionera en generar debate respecto a la identidad. A menudo ha sido calificada como transgresora, si bien sus trabajos parecen buscar sobre todo hacer una reflexión y desestabilizar los patrones sexuales establecidos.

Así lo hace en obras como Portraits (1993-1997), donde va un paso más allá, presentando la diversidad existente dentro de la comunidad queer, o Domestic (1995-1998), en la que, a partir de un viaje de varios meses por Estados Unidos, retrató a familias de mujeres homosexuales realizando labores domésticas cotidianas. “Hay artistas que aseguran que mi obra les inspiró, que les cambió la vida”, señala Opie. Sin embargo, ella cree que “hace 20 años era más reivindicativa”.

Lo que no ha cambiado ha sido la extraordinaria calidad técnica de su obra. Para conseguirlo, Catherine Opie confiesa tomarse mucho tiempo en la preparación de sus imágenes, realizadas siempre con un cuidado extraordinario. La fotógrafa analiza con el cambio de la luz, observa con paciencia cómo su forma de incidir sobre su objeto de creación lo modifica. “Es casi un proceso místico”, concluye.

Especialidad

Fotógrafa

Biografía

Catherine Opie nació en Sandusky, una ciudad del estado de Ohio, en el año 1961. Como tantas otras artistas visuales, su primer contacto con la fotografía vino de la mano de un regalo. Tenía 9 años cuando recibió una cámara Kodak y el veneno de la imagen quedó inoculado en ella para siempre. Los primeros modelos: la familia, el entorno, su comunidad.

Tras pasar la infancia en Ohio, estudió en el San Francisco Art Institute, donde se graduó en 1985. Tres años después realizó un master en el Instituto de las Artes de California. Su vida profesional ha permanecido vinculada a la formación, ya que desde el año 2001 es profesora titular de fotografía en la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA), uno de los centros universitarios más prestigiosos de Estados Unidos.

Desde el punto de vista formal, su exactitud técnica, su profundo conocimiento histórico y artístico y su voluntad crítica e indómita se combinan formando en ocasiones un cóctel tan explosivo como refinado, lleno de simbolismo. Muchas de sus obras se llenan de referencias iconográficas a la historia del arte. Pero incorporando un componente siempre transgresor.

Durante los años 80, la mayor parte de su obra se centra en comunidades discriminadas por su orientación sexual. Lesbianas, sadomasoquistas o fetichistas surgen en retratos de una exquisita destreza en los que juega y reflexiona con los roles de género.

La última década del siglo XX le hace viajar con su cámara por una dimensión exterior sin dejar de lado las series de retratos transgresores. El paisaje se convierte en su tema, especialmente el paisaje urbano. Las autopistas interminables de Estados Unidos o las casas de Hollywood cobran nueva vida con su mirada.

En Freeways (1994-1995) fotografía en blanco y negro las carreteras norteamericanas, mientras que en 1997 comienza un largo proyecto, American Cities, que inmortaliza las principales ciudades de Estados Unidos. En blanco y negro, por supuesto.

La diversidad de temáticas ha acompañado a Opie desde entonces, siempre con una pureza técnica extraordinaria y generando una reflexión. Muy comentada ha sido su serie sobre el deporte masculino en Estados Unidos, en especial centrado en el futbol americano. Opie recorrió siete estados norteamericanos y retrató a jóvenes jugadores adolescentes, siempre posando, nunca mientras competían. Sus fotos buscan hacer un replanteamiento de la masculinidad en el deporte, partiendo de los gestos y miradas de los atletas.

En 2017, vio la luz el primer proyecto cinematográfico de Opie, The modernist. De nuevo, el atrevimiento se erige en eje de la obra. Todo el metraje está compuesto de imágenes fijas con el artista de performance Pig Pen como protagonista y la ciudad de Los Ángeles como paisaje de fondo.

Las creaciones de Catherine Opie se han expuesto en los principales centros artísticos de Estados Unidos, desde el Walker Art Center al Instituto de Arte Contemporáneo de Boston o el Museo de Arte Contemporáneo de Los Ángeles. El Guggenheim de Nueva York dedicó una retrospectiva de toda su obra.

También ha sido reconocida con importantes galardones. En el año 2006 recibió el Premio a la Excelencia del Presidente del Instituto de Arte de San Francisco. En 2019, por su parte, recibió la prestigiosa Beca Guggenheim, otorgada por la Fundación John Simon Guggenheim Memorial.

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