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Blog «Spider-Man Turn Off The Dark»: tejiendo telarañas sobre Broadway
Blog «Spider-Man Turn Off The Dark»: tejiendo telarañas sobre Broadway

«Spider-Man Turn Off The Dark»: tejiendo telarañas sobre Broadway

julio 13, 2012

 

La película de Spider-Man reina en la taquilla de los cine de medio mundo... pero el musical de Broadway tampoco se queda corto. Aprovechamos la actualidad del personaje (¿cúando no lo está?) para inaugurar una sección de crítica cultural con un artículo sobre el musical del "trepamuros" en Nueva York.

 

"Spider-Man Turn Off The Dark": tejiendo telarañas sobre Broadway

 

Siempre es agradable volver a Nueva York. Cada vez que lo hago, el primer lugar al que voy es Times Square. El corazón de Broadway tiene algo mágico, una especie de energía que te hace sentirte en el centro del mundo, mucho más aún si tu pasión son los musicales. Durante el año que viví allí aún estaban reformando el puesto de venta TKTS y, aunque parecía intuirse el resultado, no lo pude ver estrenado hasta mi anterior visita a la ciudad. Ya entonces me pareció espectacular, en su parte baja alberga la venta de entradas con descuento, pero si subes a esa estructura de escaleras a modo de anfiteatro y alfombra roja, te permite ver Times Square en todo su esplendor: los luminosos, los edificios, la gente, el cielo…  Desde ahí arriba contemplas, vibrantes y atrayentes, los carteles de las grandes producciones de Broadway. Luces y más luces para resaltar la fuerza de los clásicos y llamar la atención sobre los estrenos.

TKTS, venta de entradas para Broadway

 

Siempre hay algún nuevo show que destaca entre la cartelera, llamándome la atención sobre el resto. La última vez que estuve allí lo fue “Women on the Verge of a Nervous Breakdown”. El icónico cartel de la versión musical de la película de Almodóvar se podía ver, brillante y colorido, junto al de West Side Story y el de Chicago, en el clásico tríptico de anuncios sobre el Palace Theatre. Aquella temporada no era muy atrayente, o al menos a mí no me lo parecía; era el año en el que “Memphis” ganó el Tony frente a “Fela!”, “Million Dolar Quartet” y “American Idiot”. Ninguno de ellos me atrajo suficiente como para ir a verlo así que preferí elegir otros musicales como “Next to Normal”, “Promises Promises”, “La Cage”… y el que más me apetecía de todos, la adaptación del éxito de nuestro director más internacional. “Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios” me pareció entretenido, con algunas virtudes… y también con muchas debilidades. En otra ocasión contaré mis impresiones sobre este efímero rara avis en el mundo de los musicales; ahora sólo pretendo poner en situación sobre lo emocionante que es poder ver un título que te resulta especialmente atrayente por una u otra razón.

 

El musical que todo el mundo quería ver... y criticar

Cuando volví a Nueva York este verano, ese show que estaba expectante por ver era “Spider-Man: Turn Off The Dark”. En esta ocasión la cartelera me parecía, a priori, mucho más interesante que la vez anterior. Me volví a subir a esas escaleras rojas de Times Square contemplando los carteles de los nuevos musicales brillando frente a mí: The Book of Mormon”, “Sister Act”, “Priscilla Queen of the Desert”, “Anything Goes”, “How to Succed in Business Without Really Trying”… Desde la última vez que estuve, los neones, luces y pantallas habían aumentado exponencialmente: cuando parece que no hay sitio para más siempre descubres que sí lo hay, para mucho más. El centro neurálgico de Nueva York cada vez es más luminoso y espectacular. Irónicamente, desde lo alto de la estructura de TKTS no se puede contemplar ningún gran cartel de “Spider-Man: Turn Off The Dark”, pero eso no significa que no los haya: sólo hay que andar unos metros hasta la Calle 42. La marquesina del Foxwoods Theatre pasa algo desapercibida por su pequeño tamaño (sobre todo teniendo en cuenta que delante está la omnipotente “Mary Poppins” en el New Amsterdam) pero para compensar, a su lado hay una gigantesca lona que anuncia el show del Hombre Araña. Parece que era una realidad y, pese a los mil y un contratiempos, el show estaba estrenado y se representaba cada día.

Marquesina del Foxwoods Theatre

 

 
 
Desde que se conoció la mera idea de trasladar el héroe de Marvel a los escenarios de Broadway las críticas no tardaron en llegar. Muchos puristas no veían al personaje adecuado para protagonizar un musical e incluso hacían bromas constantes sobre el proyecto, preguntándose como pretendía cantar con la máscara puesta. Cuando la producción fue avanzando, no ayudó mucho en su consideración artística el hecho de que las polémicas se sucedieran día tras día siendo objetivo continuo de los medios de comunicación: presupuesto desorbitado, estreno pospuesto sucesivamente, abandono del reparto, incontables accidentes, cambios en guión, puesta en escena y música... Finalmente los productores decidieron despedir a Julie Taymor y bajar el telón durante más de tres semanas para poder cambiar el show sin la presión de una función diaria. A pesar de que la directora había hecho un trabajo extraordinario en “El Rey León”, su versión de Spider-Man parecía no convencer a nadie. Aunque la creatividad de la artista se hacía notar en la puesta en escena, el argumento estaba lleno de referencias simbólicas y meta culturales que no encajaban y nadie parecía entender.

 

 

 

Cuando tienes a Spider-Man a unos centímetros de ti

Después de tanta polémica, tenía mucha curiosidad por ver el show. Compré la entrada desde España para asegurarme (algo que no pude hacer por ejemplo con “The Book of Mormon” por encontrarse sold out) y comprobar con mis propios ojos si era tal el desastre del que se hablaba. Tengo que decir que no sé cómo sería la primera versión, pero esta que yo vi, estrenada oficialmente el 14 de junio, fue una agradable sorpresa. Nada más comenzar asistimos a la transformación de una mujer en Arachne, la diosa de las tejedoras, personaje mitológico que ejercerá una especie de guía espiritual para Peter Parker. La diosa está suspendida en lo alto del teatro y poco a poco le van surgiendo extremidades arácnidas mientras el elenco ejecuta un número de telas aéreo creando una gran telaraña en escena. Espectacular comienzo, pero habría otras secuencias que lo serían aún más: todas las relacionadas con los poderes de Spider-Man. La escena en la que Peter Parker descubre sus nuevas habilidades caminando por paredes y techo de su habitación, con impresionantes acrobacias de su protagonista Reeve Carney, da el pistoletazo de salida…  y será cuando llegue la escena en la que se viste su conocido traje rojo y azul cuando se produzca el climax.

Arachne, uno de los personajes de nueva creación para el musical de Broadway

 

Al comenzar la función comprobé que la visibilidad desde mi butaca, primera fila en uno de los pasillos del último piso, era limitada. Si quería ver todo el escenario tenía que inclinarme para que mi visión salvara una plataforma que, asumí, era para sujetar focos. Estaba equivocado; tenía una misión muy distinta que me haría sentirme afortunado de sentarme ahí: Spider-Man “vuela” por todo el teatro, terminando subido a plataformas como las que yo tenía delante. Imaginad mi sorpresa cuando de pronto tengo al protagonista del espectáculo mirándome a menos de un metro. Definitivamente, uno de los mayores atractivos de “Spider-Man Turn Off The Dark” son las espectaculares escenas de vuelo, una proeza técnica y un espectáculo único digno de ser contemplado.

Spider-Man vuela sobre el patio de butacas

 

¿Un musical típico de Broadway? No ¿Un gran espectáculo? Sí

En general, esta segunda versión del espectáculo, aunque algo mejores que la primera, no ha recibido opiniones demasiado positivas. Ben Bratley, temido crítico del New York Times, decía incluso: “este comicbook cantado ya no es más la indescifrable y pésima chapuza que era antes. Ahora es simplemente aburrido.” Mis impresiones son en cambio bastante diferentes a las de gran parte de los críticos. La historia refleja el espíritu del comic book y es entretenida, la escenografía es espectacular (albergando edificios y calles enteras de Nueva York gracias a los juegos de perspectiva), la puesta en escena tiene momentos estéticamente poéticos y brillantes (la mayoría protagonizados por el personaje de Arachne), los actores son excelentes, las acrobacias son impresionantes, hay momentos de comedia muy conseguidos (gracias al Duende Verde), tiene un ritmo y un dinamismo  muy cinematográfico, la música de Bono y The Edge, pese a no ser a priori muy en la línea de Broadway, encaja perfectamente para este tipo de show... En mi opinión no hay que juzgarlo como un musical más porque se ha convertido en algo más que eso: hay que considerarlo como un gran espectáculo de entretenimiento en directo. Es posible que no sea un producto culturalmente elevado pero si es un montaje impactante que te mantiene sorprendido y en vilo de principio a fin. “Spider-Man Turn Of The Dark” tiene muchas virtudes que lo han convertido en algo diferente muy digno de ver en Broadway.

Al igual que las luces de Times Square crecen y crecen, multiplicándose hasta donde la vista alcanza, también lo hacen algunos de sus shows, que evolucionan hasta convertirse más en contenedores de brillo y efectos especiales para el gran público que en musicales de corte clásico para una audiencia especializada. Si están bien hechos me parece que unos y otros pueden convivir perfectamente, al igual que el bullicio y las luces de neón pueden convivir con otros lugares más sosegados e intimistas de una ciudad tan diversa como esta. Siempre es agradable volver a Nueva York y siempre es agradable ver que hay musicales que, por una razón u otra, te siguen sorprendiendo.

 

-Diego Rebollo. Twitter: @diego_rebollo

 

Peter Parker enfundado en su traje de Spiderman