Escuela de artes TAI
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Alumni Claudia Llosa
Escuela de artes TAI
Alumni Claudia Llosa

Claudia Llosa

Ha habido un cambio de paradigma que ha democratizado el cine

Directora de cine y guionista

«Tengo guardada mi experiencia en TAI como uno de los grandes años de mi vida»

En el año 2009, La teta asustada ponía los ojos del mundo del cine en una joven directora peruana que presentaba su segunda película en la Berlinale. Claudia Llosa deslumbraba a crítica y público con una historia única, contada de forma diferente, con unas imágenes cargadas de emoción e intensidad. El Festival de Cine de Berlín concedió a La teta asustada el Oso de Oro a la mejor película de aquella edición. Meses después fue nominada al Óscar a la mejor película extranjera. Se convertía en la primera película peruana seleccionada por los premios de la industria de Hollywood. 

Su talento, su persistencia y su creatividad han moldeado una carrera que no ha dejado de crecer desde que en 2005 estrenase su ópera prima, Madeinusa. Antes, fue su formación la que impulsó su deseo de convertirse en cineasta. Y en ello tuvo mucho que ver el Master de Guion Cinematográfico que estudió en TAI en el año 2001

TAI fue el inicio”, nos dice. “Fue vivir la experiencia de acceder a una carrera que hasta ese momento no me había permitido ni siquiera soñar”, confiesa. Por ello, aquella experiencia “la tengo guardada como uno de los grandes años de mi vida”. 

El recuerdo de su paso por la escuela es el de un momento de cambio y encuentro con una generación de jóvenes artistas que estimuló la creatividad de todo el colectivo: “Se juntó un gran grupo de gente, una comunidad que hacía que no solo aprendieras de tu profesor, sino de todo ese grupo de compañeros. Estaban en tu misma búsqueda, se generó como una sinergia”, nos relata. En la actualidad, muchos de sus compañeros de entonces trabajan en la industria, como guionistas de series, como directores de cine, en el entorno de la publicidad. “Fue un año inolvidable para todos”, recuerda. 

“Escuchar es lo más importante en la vida en general y también en nuestro trabajo en particular”

Y con tales mimbres, sus sugerencias al alumnado no pueden ser más pertinentes: “Estáis viviendo un momento muy lindo”, dice Claudia Llosa a los estudiantes. “Ha habido un cambio de paradigma en estos últimos años que ha democratizado el cine”, explica. “Hace poco era inconcebible que un actor desconocido sostuviera una serie o que un director que no se conociera creara un universo nuevo”, reflexiona. Y esto es posible hoy desde las plataformas audiovisuales, en una de las cuales estrena su película Distancia de rescate. 

Pero todo ello, por supuesto, sin perder la perspectiva de cómo se muestran arte y artistas al mundo: “No hay que tener miedo a aceptar que uno tiene que escribir desde un lugar íntimo”, señala. “Creo que escuchar es lo más importante en la vida en general y en nuestro trabajo en particular. A veces estamos muy metidos en nuestra propia inmensidad y es precisamente cuando escuchamos al otro cuando finalmente vamos a poder trabajar mejor”, reflexiona.

De la publicidad al cine

Pese a su vocación, en sus inicios no parecía que fuese a poder dedicarse a la dirección de cine. “Cuando yo empecé”, nos dice, “en Perú se estrenaba, como mucho, una película al año”. Entrar en la industria resultaba sumamente complejo. Ante esta situación, “me fui decantando por la publicidad, porque ofrecía la posibilidad de ganarse la vida haciendo historias pequeñas”. 

Sin embargo, pese a que las expectativas no eran las mejores, decidió paladear la posibilidad de encaminarse hacia el cine. Y ahí surgió TAI: “En un momento dado tuve la necesidad de venir a buscar ese deseo olvidado y es entonces cuando acudo a TAI”, comenta. “Era el deseo de poder dedicar un año de mi vida a cumplir el sueño”.

“Creo que es importante atreverse a ir donde uno desea realmente”

Ese arrojo que le impulsó a cambiar de vida fue el que le dio la oportunidad de alcanzar su sueño, convertirse en cineasta: “Creo que es importante atreverse a ir donde uno desea realmente, saber a quién quieres llamar, dónde voy a poner mi atención, qué es lo importante”, indica. 

Y después, confiar en las propias posibilidades: “Yo lo que aconsejo es ser cuidadosa, ser detallista, preguntarse, cuestionarse y confiar en una misma”. Se trata de luchar por esa autoestima: “Deben confiar en ustedes mismos y en los proyectos que tienen”, recomienda Claudia Llosa al alumnado. 

Ese acto de fe que no parece racional, que parece mágico, es para mí esa rendija que una no puede dejar que se cierre”, señala. “Busquen ustedes la confianza, no esperen que se la den otros; así que fallen, hagan intentos. Si le damos al otro ese poder sobre nosotros mismos, estamos perdidos”. 

Contra la urgencia, paciencia

La urgencia es una de las principales enemigas de la creación en opinión de Claudia Llosa. “A veces me pregunto por qué tuve tanta urgencia en la juventud”, comenta. “Recuerdo haber estado en Barcelona y participar en un visionado de cine femenino”, explica. “Vi Los espigadores y la espigadora, de Agnès Varda, y me explotó la cabeza. La directora tenía más de 70 años cuando hizo la película. Ahí fue cuando me dije: hay tiempo, no pasa nada; voy a hacer mi primera película aunque tenga 91 años y la voy a hacer igual de moderna, igual de explosiva”. 

Pero, al mismo tiempo, el respeto por una misma, por las líneas creativas que crean la personalidad artística, resulta fundamental para mantener una carrera provechosa. “Fijarte, tomar las decisiones, que no te distraigas con cosas que quizá no son lo que realmente tú deseas y atreverse a arriesgar: creo que esas son las decisiones importantes. Esos balances son difíciles: saber cómo busco un trabajo que me permita vivir y al mismo tiempo ser consciente de que necesito seguir escribiendo”, explica. 

Un trabajo colectivo

El cine y la creación audiovisual son para Claudia una labor colectiva, en la que el diálogo entre las diferentes partes que componen el proceso es esencial. “Yo me entrego absolutamente, pienso hablando; necesito ese diálogo”, comenta. “Creo que es fundamental entregarte al otro, darle más confianza al equipo”. Y todo ello acaba generando una sensación: “De pronto la película no es solo mía, sino de todos”. 

De ese diálogo surgen creaciones mucho más completas: “Te construyes y se construye en conjunto un espacio nuevo de conversación”, comenta Claudia. “Hay algo que es muy hermoso, que es cuando de pronto estás más en la vocación que en el oficio”, comenta. “Cuando ocurre eso, la entrega es enorme. La vocación se da cuando uno está en un espacio de absoluta confianza donde se siente que confía y que confían”, señala.

“Cuando se acerca el rodaje, la fotografía se convierte en prolongación de mis papilas gustativas”

En este sentido, Llosa ha resaltado la importancia que tiene la dirección de arte en el desarrollo de la película. Y ahí, de nuevo, es fundamental la confianza, ya que “van a cuidar lo que tú más deseas, van a defender ese lugar”, comenta. “La dirección de arte comienza muy al principio, es con la que más trabajas en los inicios, en la búsqueda de localizaciones, de referencias”, explica. 

Y el proceso de colaboración continúa: “Primero estoy más con la dirección de arte y luego, cuando ya se acerca el rodaje, la fotografía se convierte en prolongación de mis papilas gustativas”, observa. “Hay algo que tiene que ocurrir ahí, algo que yo no voy a poder tocar, a lo que no voy a poder acceder. Es como la mirada, una siente la transferencia del afecto, una siente cuando está trabajando y le gusta lo que ve: estás disfrutando y eso se retroalimenta y es un intercambio enorme”, indica. 

Esa transmisión del afecto, de la información, que se introduce porosa, impalpable, que va contagiándose, es un tipo de mirada más conectada con el tipo de vida que estamos viviendo hoy, cuando se están queriendo romper estructuras, cuando todo es más líquido”, reflexiona. “Esa es la manera en la que a mí me gusta trabajar”, asevera. 

Ante un nuevo paradigma

Claudia Llosa ha insistido en que la industria está cambiando y generando nuevas oportunidades en la profesión que hasta hace poco eran inimaginables. “Está dándose un nuevo paradigma que tiene muchas cosas buenas. Es nuestra realidad”. 

Pero, por supuesto, no obvia que también existen aspectos negativos. “Existe una nueva nueva manera de comunicarnos y es verdad que lo que se hace en un año y medio de trabajo o en dos años se consume en solo un fin de semana por muchísima gente”, reflexiona. Por otro lado, se trata de “algo descentralizado, que está ocurriendo en muchos países a la vez”.  “Creo que es muy interesante”, señala.

Respecto a su espacio de inspiración comenta que es más afín a los relatos que a las novelas para el cine. “Cada historia tiene su formato para mí”, explica. “Si lo llevara a la literatura, para mí el cuento sería como la película: tiene que ser redondo, la forma ha de ser perfecta; es un golpe, es un espacio”. 

Por su parte, las series las asemeja a las novelas: “La novela tiene lugares más porosos, puedes pararte, te acompaña durante más tiempo. Las series tienen esta dinámica, puedes parar en un espacio, dejarla y luego continuar”. En función de eso, confiesa que es el cuento donde encuentra su inspiración: “Lo que se explora en la narrativa se explora primero en los cuentos”. De cualquier modo, Claudia Llosa reconoce que le encantaría hacer una serie. “Me encantaría explorar ese formato sin dejar nunca de lado el formato del cine”.

Tener la posibilidad de estudiar en una buena escuela de cine te permite aprender, dominar varias facetas, ganar experiencia

Especialidad

Directora de cine y guionista

Estudios en TAI

Área de Cine

Biografía

Nacida en Lima (Perú) en el año 1976, Claudia Llosa es hoy una de las personalidades más representativas del cine latinoamericano. Hija de una artista plástica y un ingeniero, la joven Claudia estudió en un prestigioso centro peruano-británico en su ciudad natal. Y desde allí dio el salto su primera experiencia formativa cinematográfica. En la Universidad de Lima estudió dirección de cine. Siguiendo su vocación, continuó sus estudios en cine en la Universidad de Nueva York y el Instituto Sundance. 

Cuando su carrera parecía orientarse hacia la publicidad, decidió que no quería dejar de lado su primera inclinación creativa. Claudia deseaba dedicarse al cine y encontró en la Escuela Universitaria de Artes TAI el lugar desde el que poder empezar su formación en Europa. Se instaló en Madrid para estudiar el Master de Guion Cinematográfico de la escuela en el año 2001.

En 2006 dirigió su primer largometraje, Madeinusa, cuyo guion también escribió, y que se convirtió en una magnífica carta de presentación, apoyada por los galardones recibidos, en el Festival de Cine de Málaga, el de Mar del Plata o Róterdam, entre otros. 

Pero el gran reconocimiento internacional lo consiguió con su segunda película, La teta asustada, que arrasó en diversos festivales de todo el mundo. Oso de Oro en el Festival de Cine de Berlín, Premio Goya a la mejor película hispanoamericana, premio Ariel a la mejor película iberoamericana y primera película peruana nominada a película extranjera en los Óscar. El nombre de Claudia Llosa se convirtió en una de las referencias de la nueva generación de cineastas en todo el mundo.

La vida andina, los mitos y el terror atávico en un momento muy duro de la historia peruana sobrevuelan por el argumento de una película tan emocionante como innovadora. En ella, Fausta padece una enfermedad denominada “la teta asustada” que se transmite por la leche materna de las mujeres que fueron violadas durante la gestación y lactancia en los tiempos del terrorismo peruano. Una historia arriesgada, diferente, que conquistó con su sensibilidad a crítica y público. 

Llosa ha sido siempre una creadora comprometida con la inclusión, con la denuncia de lo discriminatorio. En 2011, la televisión por cable TNT puso en marcha el proyecto Fronteras, compuesto de varios cortometrajes latinoamericanos. Claudia Llosa participó en él con su cortometraje Loxoro, que ahonda en las fronteras entre lo homosexual y lo transexual en Perú. Un año después el corto consiguió el premio Teddy Award en el Festival Internacional de Cine de Bilbao. 

En 2014 rueda su primera película en inglés y con estrellas internacionales. Jennifer Connely, Melanie Laurent y Cillian Murphy protagonizan No llores, vuela, una magnética obra que cuenta el reencuentro de un hijo con su madre veinte años después de que esta lo hubiera abandonado. 

Su última película hasta la fecha, Distancia de rescate (2021), ha sido presentada en la 69 edición del Festival de San Sebastián recibiendo una gran acogida. Basada en la novela homónima de la escritora argentina Samantha Schweblin, Distancia de rescate ha sido producida por Netflix y está protagonizada por María Valverde, Dolores Ponzi y Germán Palacios. 

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