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Blog Ainhoa Rodríguez: “Las artes son el alimento del alma”
Blog Ainhoa Rodríguez: “Las artes son el alimento del alma”

Ainhoa Rodríguez: “Las artes son el alimento del alma”

julio 28, 2021
Ainhoa Rodríguez

Ainhoa Rodríguez (Madrid, 1982) estudió la diplomatura en DIRECCIÓN DE CINE Y REALIZACIÓN DE TELEVISIÓN en TAI. Actualmente, es una de las directoras emergentes del panorama cinematográfico con multitud de nominaciones y premios en festivales nacionales e internacionales.

Destello bravío es su ópera prima y ha sido premiada en el Festival de Burgas en Bulgaria, en el ShorTS de Italia, en Abycine Lanza, mercado del Audiovisual Independiente, en el Festival Internacional de Cine de Vilnius, en el festival de Tarragona y en el de Gijón. También ha participado en la sección oficial a concurso de la 24 edición del Festival de Cine de Málaga donde ha conseguido el Premio Especial del Jurado y la Biznaga al mejor montaje.

Su arriesgado trabajo, en el que mezcla ficción y documental, también ha sido el encargado de inaugurar Filmfest Madrid. Su cinta ha pasado por la sección Oficial Tiger Competition del festival de Róterdam (Países Bajos), en Kino Pavasaris del festival de Vilna (Lituania), en Euphoria of Isolation del festival de Moscú (Rusia), en Panorama del festival de Shangái (China), en la Sección Oficial Competencia Internacional del FICUNAM (México), en Form del festival de Kiev  Molodist (Ucrania), en Visual Front de Nuevos Horizontes (Polonia), Tartu Love en Estonia o en Future Lights del festival de cine de Taipei (Taiwán) .

También forma parte de la selección del 50º aniversario del New Directors New Films, organizado por el MoMA y el Film at Lincoln Center, en Nueva York, y desde el 18 de junio ya se puede ver en cines.

Algunos críticos han calificado su película como “la gran revolución del cine español tras la pandemia”. En esta entrevista conocemos un poco más acerca de la autora de una cinta rodada en Puebla de la Reina (Extremadura) en la que habla sobre feminismo, la España vaciada, las tradiciones o la soledad.

Fotograma de Destello Bravío

¿Cómo te ayudó la formación a llegar donde estás ahora?

Yo he querido formarme, en primer lugar, para ser una buena directora y tener las herramientas, aunque también te formas rodando, experimentando, ensayando. Hice Comunicación Audiovisual, el doctorado en Lenguaje fílmico, soy docente de esta materia, y también hice el máster DEA, en la Universidad Complutense de Madrid. Todo lo que sea académico me parece relevante para conocer bien la narrativa audiovisual y luego poder retorcerlo, que es lo que siempre digo a mis alumnos, que hay que conocer el suelo que pisas para luego malearlo y salirse de él. Sí que soy una firme defensora del estudio del lenguaje cinematográfico.

«HAY QUE CONOCER EL SUELO QUE PISAS PARA LUEGO MALEARLO Y SALIRSE DE ÉL»

¿Qué importancia tiene para ti la educación artística?

Tanto la educación artística como todos mis trabajos anteriores, que también han ido en esa línea de experimentar, son importantes porque también aprendes con ensayo-error y buscando las vueltas y estirando la cuerda. Pero, en mi opinión, es básico el buen estudio y análisis del lenguaje fílmico de lo que se ha hecho hasta ahora para conocer los códigos en profundidad y luego poder hacerlos evolucionar, romperlos y retorcerlos, pero con un sentido de lo que estás haciendo. Es básico, no solo para una directora, sino también para una directora de fotografía o para una directora de arte, es esencial.

¿Qué importancia tienen para ti las artes en la sociedad?

Las artes son el alimento del alma, además tiene mucho que ver con lo identitario. El ser humano las necesita. Está muy enlazado con mi película, que habla de un pueblo que se aferra a su alma, a su cultura, a su tradición, ante la llegada del mundo globalizado y la pérdida de ese alma. La cultura es lo que nos construye, de alguna manera, lo espiritual, el alma que nos teje como sociedad. Lo que tenemos en común son los relatos, nos construimos en base a ellos. Las artes son esenciales en el ser humano y siempre lo han sido, siempre han conformado la historia, la fabulación.

 

Fotograma de Destello Bravío

¿Cuál crees que es una cualidad imprescindible para ser una buena directora de cine?

Un conocimiento del lenguaje, de las herramientas y de los códigos en los que se va a trabajar, una poderosa intuición y un carácter fuerte, en cuanto a la determinación de aquello que quiere contar y el cómo lo quiere contar. Es imprescindible que la directora tenga a su alrededor, en la producción, en el equipo técnico-artístico, grandes profesionales y artistas que entiendan el proyecto, es muy importante, que lo comprendan. Es decir, elegir bien las compañeras de viaje y que remen en la misma dirección a favor del viento porque si no es muy difícil sacar adelante un proyecto con una buena dirección.

Un buen director no debe hacer concesiones artísticas, tiene que lucharlas. Hacer una película es un proceso muy largo y agotador, yo lo he tenido bastante complejo porque me he autoproducido, aunque luego llegara el maravilloso Luis Miñarro, en la posproducción, pero evidentemente ha sido absolutamente agotador, para mí ha sido un proyecto vital. Pero digamos que una de las cosas básicas era que no quería hacer concesiones artísticas por muy cansada que estuviera, y yo reconozco al final mi película.

Si no trabajas con una autoproducción, sino con una productora, también es esencial que la directora tenga la decisión autoral para que pueda proteger su obra y no hacer concesiones supuestamente comerciales o supuestamente que se alejen de lo que es la propia obra y las decisiones técnico-artísticas que cuentan el qué y el cómo de la película.

¿Qué consejo le darías a los estudiantes que están estudiando Cine actualmente?

Que esto es una carrera de fondo, que conozcan en profundidad el lenguaje que van a utilizar porque son herramientas muy potentes para luego poder deformarlas, retorcerlas y utilizarlas. Es decir, tener diferentes herramientas para poder utilizarlas en su vida profesional, que conozcan muy bien los diferentes corsés, para conocer esos mecanismos y desmontarlos. Para conocer el medio, tienen que conocer el medio clásico y dónde estamos para poder hacerlo evolucionar porque se trata también de que sean pioneros. Que no renuncien a lo que creen, que no hagan concesiones artísticas en la medida de sus posibilidades, que reconozcan siempre la película que están haciendo como suya y que tengan mucha autodeterminación y paciencia. Que no quieran imitar, que traten de buscar un estilo propio y que tengan esa valentía. Que sean valientes y generosos, es decir, que no les importe mirar de vez en cuando al vacío porque los ejercicios de creación tienen mucho de esto. Que sean honestos porque si son honestos con lo que quieren transmitir y sienten, el público así los tomará.

«QUE NO LES IMPORTE MIRAR DE VEZ EN CUANDO AL VACÍO PORQUE LOS EJERCICIOS DE CREACIÓN TIENEN MUCHO DE ESTO»

¿Tienes algún tipo de herramienta o método que te sirva en esos momentos en los que se pierde la inspiración o se pasa por un bloqueo creativo para mantenerte activa y no perder el foco?

Yo creo que hay una cosa fundamental en los autores que es la intuición y esa intuición tiene que estar muy despierta, tienen que escucharse y escucharla y eso, que parece que es un mecanismo que parece magia, también se va estructurando, desarrollando y enriqueciendo con la práctica y con el estudio. Básicamente hay que analizar a los y las grandes, por desgracia hay más grandes, porque a las grandes no se les ha permitido dirigir. Que jueguen mucho, que hagan mucho ensayo-error porque se aprende también estudiando, rodando y equivocándose en la sala de montaje y permitiéndose cualquier locura desarrollarla.

Una escuela es importante, pero también hay que ir más allá de la escuela, utilizar todos los mecanismos que se tengan alrededor para desarrollarse. Yo lo que hago muchísimo es tener muchos cuadernos, colecciono muchas fotografías de todo tipo, fotos que hago yo, fotos de publicidad, no solo de cine o fotogramas, sino cuadros, de autores o fotógrafos que adoro, y tengo mucho material almacenado digitalmente, pero mucho también lo imprimo para saber lo que busco y para también entenderme con el equipo, me sirve de inspiración, pero también para entenderme con el equipo es fundamental.

Además, tengo muchos cuadernos donde voy apuntando ideas y luego eso lo voy filtrando de un cuaderno a otro. Porque necesitas que la obra tenga un proceso de autoreconocimiento, que sepas qué quieres contar y cómo lo quieres contar. Ese momento de reflexión y de trabajo de campo ayuda. Yo considero que el trabajo previo, el trabajo de campo y de producción es básico. Confío mucho en los ensayos, en los actores, en las pruebas de vestuario, en probar las localizaciones, en montar artes.

A mí me interesa mucho el trabajo previo. Me parece básico, en este mundo tan industrial parece que son cosas que hay que hacerlas rápido, el propio día del rodaje, y para mí es contraproducente porque no te deja espacio para ese proceso de reflexión, no te lo permite, ya que todos sabemos que un rodaje es algo verdaderamente estresante, no es un templo para la serenidad y la reflexión.

«TENGO MUCHOS CUADERNOS Y TAMBIÉN COLECCIONO MUCHAS FOTOGRAFÍAS PARA SABER LO QUE BUSCO Y TAMBIÉN PARA ENTENDERME CON EL EQUIPO»

¿Cómo es poder dedicarte a algo que te apasiona, como es hacer cine?

Es algo muy bello, muy apasionante y también doloroso por momentos, porque va más allá de un trabajo estándar, llegas a crear un vínculo tan emocional que te tiene en todo momento con el corazón en un puño y lo vas luchando, especialmente cuando es un cine más transgresor, independiente, que se sale de los márgenes, que por tanto no tiene ese apoyo industrial que hace las cosas más fáciles,no nos podemos engañar, a lo mejor no en el terreno creativo, pero sí en cuanto a un arropamiento organizativo y presupuestario.

Además, hacer cine no es fácil, es un proceso muy largo, un trabajo en equipo, que es necesario coordinar, entenderte y comunicarte; son muchas horas, en procesos que no son, desde luego, glamurosos, sino que son de puro trabajo bajo climatologías que, a veces, son difíciles. Obviamente, no son trabajos durísimos como ir a la mina, pero es mucha tensión mental y física. Esos momentos que son continuos, que te llenan, que te apasionan y que dices: por eso me dedico a esto y esos momentos están para mí desde que inicias la primera idea pasando por el desarrollo hasta que haces el trabajo de campo, la preproducción. Siempre esos momentos de luz te llenan, te estimulan y te hacen recordar por qué te dedicas a esto. Mientras que exista eso hasta en la posproducción o en el corte final sigo estando vinculada profundamente a esta profesión, en el momento en que eso se pierda, evidentemente, empiezas ya a hacer cosas mecánicas que no deberías.

Ainhoa Rodríguez recogiendo el Premio Especial del Jurado y la Biznaga al mejor montaje en el Festival de Cine de Málaga